Sin Título

 

Por: Paola Esteban

 

Joe Oohara se paseó por el lobby de su apartamento en busca de la ropa que usaría en su audición de la tarde. Cuando estuvo listo, se arrodilló junto a la mesa de centro y se miró en el espejo sobre ella. Se acomodó la peluca que lo haría ver calvo. Rechinó los dientes al sentir que no iba bien. No había un solo maldito espejo en esta casa. Pronunciar la palabra “nowareta” le acarrearía una penitencia. Arrodillado, juntó las manos y cantó una oración junto al muñequito de plástico vestido con una licra y una cara robótica de león.

 

- Yellow Lion!

De repente, se levantó con fuerza, tiró la peluca hacia un lado y le dio una patada al muñeco: Liveman era una maldición… un hacha que astilló toda su vida… ¿dónde había escuchado eso? Liveman era el culpable de todo.